viernes, 9 de junio de 2017

Celebramos el Día del Medio Ambiente

Fue el día 5 de junio pero, como caía en lunes, no pudimos celebrarlo, así que aprovechamos el bicibús de ese viernes y coreamos, por todo el barrio:
"¡No contamina
ni gasta gasolina!"

Esta es nuestra apuesta particular por el planeta y por el cuidado de los seres vivos que viven en él.
Más bicicletas, menos coches. Ya requeteyá, por favor.
Nuestras floridas FOTOS.




miércoles, 10 de mayo de 2017

Bicicletada a la holandesa

El viernes 28 de abril la liamos bien buena. Tiramos la casa biciclética por la ventana gracias a una propuesta del Ayuntamiento de Madrid y de la embajada de los Países Bajos, todo orquestado a través del proyecto STARS con el que colaboramos.
El acto consistía en hacer una bicicletada conjunta con otros centros educativos y en conocer al embajador de los Países Bajos, todo dentro de un acto en el que compartiríamos nuestras presentaciones, fotos, ilusiones...
Como ya dijimos en la entrada anterior, habíamos hecho un paseo previo por el barrio, así que ya teníamos todo muy bien organizado. El reparto de parejas es muy importante, para que se equilibre la locura pretestosterónica masculina con la, por lo general, mayor sensatez femenina... Además, los adultos estábamos muy bien repartidos en el grupo, con algunos de ellos volando libres para hacer los tapones precisos, adelantarse o atrasarse según las necesidades.

Desde el Zuloaga salió, a las 9:30, un grupo muy muy numeroso (43 niños y 10 adultos acompañantes) lleno de ganas de pedalear, y tanta fue la energía que ¡pim, pam, ris, ras! las cadenas de las bicicletas no la soportaron y se salieron con la lengua, los eslabones, fuera. Siete bicis. Siete. 

En un trayecto de apenas treinta minutos. Unbelieveable! (pero cierto). Menos mal que algunos alumnos (Reimy, un hacha) y el apoyo de Cristóbal (del taller Villabikess) hicieron que la sangre no llegara al río y las cadenas volvieran de nuevo a su engrasado destino.

Sin embargo, no nos desanimamos y seguimos pedaleando contra viento y marea, entre un público automovilista tenso y maleducado pues, claro, como era el día en que se iniciaba el puente del uno de mayo, tenían todos mucha prisa ("La prisa maaaataaa", que dicen en Marruecos, pero aquí esa sabiduría aún no nos ha llegado y dejamos que el estrés nos muerda los tuetanillos).


Una vez en Castellana 46 -la sede de la Representación de la Comisión Europea en España-, tras habernos perdido el acto de bienvenida (empezó a las 10:00 pero nosotros llegamos a y media), empezamos la bicicletada conjunta con el I.E.S. Santamarca y el colegio holandés (Colegio Neerlandés "Hof der Lage Landen"), que discurrió por ese punto de la Castellana hasta el Palacio de Comunicaciones, que es el edificio donde está la sede del Ayuntamiento de Madrid.

Como íbamos escoltados por la policía, pues ya sabéis, se acaba la tensión de liderar, organizar cómo atravesamos grandes arterias llenas de coches y te llega la relajación de ser guiado en un ambiente muy poco natural, pues hay cortes de tráfico, coches, bicicletas y motos de policía que se adelantan, atrasan, en fin... que vas como un rey o una reina...

En el Palacio de Comunicaciones dimos buena cuenta, como pirañas que somos, de las chuches que tenían allí para nosotros y, después de las charlas en las que hablamos del proyecto, se regalaron varias bicicletas a algunos institutos y seguimos disfrutando de la gastronomía holandesa pues nos trajeron bandejitas con quesos, frutos secos, zumos, etc. Todo un lujo (europeo, no asiático) que acabó como había empezado: pedaleando.


Esta vez sí que fue duro el encuentro con tanto automovilista presuroso por empezar su puente. Yo no me enteré, pues estaba en la cabecera, guiando (gestionando, como siempre, los coches en segunda fila que nos obligan a cambiar de carril), pero mis compañer@s me lo dijeron después. Mucha tensión. Qué lástima de estrés que nos deshumaniza tanto... Pero bueno, la experiencia fue muy muy positiva y tod@s quedamos encantad@s, con ganas de repetir (pero el curso que viene, por favor, que a estas alturas estamos agotad@s de tanto tute)...

Bicis, bicis, bicis, por todas partes

Menos en la pobre Bicijaula, que la hemos dejado seca...

Bicis, bicis, bicis por todas partes

Hervidero de bicibuseros para arriba y para abajo

Dejando todo listo en mi clase para las sustituciones y dando los últimos retoques

Al lío...

Cristóbal dando más y más aire... Y llevamos toda la semana revisándolas...

¿Quién va con quién?

Que todo esté clarito

Cada oreja con su oreja

En marcha y, cerrando, con el banderín samurai, la valiente Olga





Ciclistas del colegio holandés, en nuestro recorrido por la Castellana y Recoletos.




Ñam, ñam, ñam

Dimos un magnífico ejemplo de orden y buenhacer circulando por pleno centro de Madrid.

Por desgracia, la toma de esta foto es muy alejada. A ver si conseguimos una desde más cerquita...

Para ver el resto de las fotos, pincha AQUÍ.

BICICLETADAS: Más vale prevenir que pinchar

Esta es la variante del famoso refrán adaptado a las condiciones ciclistas... Por ese motivo, antes de la "Bicicletada a la holandesa", decidimos darnos una vuelta por el barrio, con la chavalería de quinto, para ultimar detalles de organización, ver cómo pedaleaban, recordarles las normas de circulación y, sobre todo, muy importante, gestionar las bicicletas que íbamos a necesitar (saber el estado en que se encontraban, quién iba a traer la suya, quién iba a coger bici de préstamo, cuál iba a utilizar...)

El resultado fue muy bueno. Una sesión de 45 minutos, dentro del área de Educación Física, en el que los tutores de 5º, la profesora de dicho área y un servidor recorrimos, una vez más, nuestro querido barrio (y alguna de sus cuestitas, je, je, je) como espacio de entrenamiento.

Cuando uno va a salir a un acto en bicicleta -sobre todo si es tan numeroso-, toda precaución es poca, hay que tener todo lo más atado posible, que ya se encargarán los hados de introducir sorpresas que nos obliguen a improvisar y adaptarnos a la nueva situación, lo cual es también muy saludable, para aprender a resolver contratiempos a medida que se producen.

¿Cuáles fueron los nuestros? Dos reventones de rueda. ¿Y cómo pudo suceder si las bicicletas, gracias a la embajada de Holanda -que había contratado a un mecánico de bicis- habían sido puestas a punto los días anteriores? Creemos que precisamente por eso. Sospechamos que al darles la presión que necesitaban (la que marca en la cubierta), las cámaras estaban viejecitas y, pum, pum, reventaron cuando los chavales se subieron a ellas. ¿Cómo lo resolvimos? Pues como siempre: cuando un chico queda fuera de juego, uno de los adultos ha de volverse con él (o ella) al cole caminando. Como el paseo se desarrolla en el barrio, en unos minutos han llegado al centro. Es una lástima porque supone que tanto ese alumno como el profe se quedan sin el resto del paseo, pero, bueno, mejor que te pase en el previo que el día "oficial"...

Y para ilustrarlo, he aquí las fotos que tomamos...
En el gimnasio nos ponemos en el orden establecido, con nuestra pareja

Ya estamos tod@s list@s

¡Bum! Primer reventón, a la vuelta del cole...

En marcha


Un alto en el camino, para reagruparnos

El profe no lleva casco porque se lo ha dejado a un niño que no tenía

Nuestro amigo lucha con la cuesta (y con la bici, un poco pequeña para él...)

Atravesamos Villaamil por el Paseo de la Dirección





miércoles, 5 de abril de 2017

BICICLETADAS: Volumen brutal

A mí no me ha gustado nunca el Heavy Metal, pero la única manera en que se me ocurre definir lo que vivimos el domingo es a través del título del segundo álbum de la banda de rock Barón Rojo.

¿Por qué Volumen Brutal? (lo nuestro, claro, lo del grupo de música, pregúntenles a ellos...) pues porque el número de participantes de la bicicletada superó, con creces, el esperado. Sólo desde el Zuloaga ya salíamos 50 personas a las 10:30 de la mañana (ya se sabe: que si profe tengo las ruedas flojas, que si se me ha salido la cadena, que si aquí está la autorización de mis padres para ir sola, que si ya es muy tarde porque no me quedan bicis de préstamo pero, espérate, qué suerte, que ésta de aquí parece que no la ha cogido el que decía que iba a venir...) En fin, la locura propia de todo acto biciclético multitudinario.
La bajada por Leñeros ya era espectacular y decía mucho de lo que iba a pasar...

Tras haber estudiado cómo podíamos adaptarnos a los cambios en el itinerario impuestos por una medio maratón que medio cortó nuestros planes (la frontera impenetrable de Santa Engracia dolió, dolió...), sobre las 11:30, tras haber recogido a los colegios Asunción Rincón, Jesús Maestro y Rufino Blanco (con algunos invitados del San Cristóbal) tuvimos que bajar, impepinablemente, a las grandes vías de circulación de Sagasta y similares para enganchar con Génova, por lo que pedaleamos mucho más tiempo del planeado -y deseado- por calzadas de varios carriles y elevado tráfico, pero la Séptima Chavalería de Michigan lo hizo de maravilla, todos en parejas, en nuestro carril, respetando el del bus, en fin... todo salió a pedir de pedal y a las 11:30 ya estábamos gloreando con los poemas y anécdotas de Gloria Fuertes, en el Centro Cultural de la Villa.





Un grupo de papis se quedó vigilando las bicis (¿de alrededor de cien personas? Fácilmente...) mientras el grueso del ejército de paz bajaba a encontrarse con una Gloria Fuertes desconocida por el público general (tan acostumbrados como nos tenía a sus poemas infantiles...)
También durante ese tiempo, dos de nosotros aprovechamos y nos fuimos de avanzadilla al Retiro, para inspeccionar el terreno y evitar más sorpresas inesperadas por el maratón mencionado.

A las 13:20 aproximadamente, familias y niños subieron de la exposición con su fichita rellenada (búsqueda de pistas, dibujos, etc.) y, en orden, volvimos a vernos las caras con el tráfico, esta vez el de la calle Serrano. 

No teníamos nada que temer pues Mazinger Z nos acompañaba

En todo momento respetamos el carril bus, para no entorpecer el transporte público

Accedimos al Retiro por la puerta del Ángel Caído y allí, a apenas unos metros, también nosotros nos caímos en una praderita que reunía las condiciones de solisombra, fuente y parque infantil que necesitábamos. Copamos todo ese espacio público y pronto hubo niños, tortillas de patata, bicis apoyadas en árboles y filetes empanados pululando, riendo y saltando por todos los rincones del lugar.






A las cuatro y cuarto, apaga y vámonos, o lo que es lo mismo: súbete y pedaleemos de nuevo al hogar dulce hogar. Menos mal que, con el partido del Real Madrid iniciado a esa hora, la mitad de la población planetaria estaba pegada a alguna pantalla y pudimos subir, desde Colón, por calles -esta vez sí, ay, qué bien- tranquilas, de un sólo carril y sentido de circulación hacia el Zuloaga (pues los otros coles decidieron quedarse más tiempo disfrutando en el Retiro).

A las 17:20 ya estábamos en el cole, cansados, satisfechos, alegres... Pensando... ¿a dónde iremos en la próxima bicicletada?




Muchas gracias a todos y todas por el entusiasmo, el buen pedalear y la armonía con que vivimos esta jornada de intensa y ordenada interacción biciludicocultural.
Walter.

Si quieres ver todas las... FOTOS.

sábado, 4 de febrero de 2017

BICICLETADAS conjuntas

¿Hacer una bicicletada con otros coles?, ¿pero eso se puede hacer?
Pues claro... Se puede y, casi, se debe, porque como ya sabemos todos: "La unión hace la fuerza", y un grupo ciclista cuanto mayor es, más seguro circula. Lo único que sucede es que has de extremar las precauciones y organizar con mucho más cuidado la actividad pues, entre otras cosas, va a ocupar la calzada un número mayor de ciclistas...

Aspectos que, a mi juicio, has de tener en cuenta:
- La información que se genere ha de ser clara y precisa entre todos los adultos responsables (reuniones suficientes, con tiempo y conocimiento; grupo de whatsapp y correo electrónico).

- En cada colegio han de elegirse varios responsables, que han de tener clarísimos los aspectos básicos de la bicicletada (horarios, itinerario, etc.), pues de ese modo se evita que sólo unos pocos dispongan de unos datos que nos afectan, e interesan, a todos.

- Imprescindible el recorrer previamente el itinerario elegido, unos días antes, para evitar sorpresas el día de la bicicletada. Cuando no lo hacemos, por lo general, nos arrepentimos porque las ciudades son espacios vivos que deparan muchas sorpresas (obras, eventos deportivos...)

-  Los adultos de mayor experiencia deberían ir abriendo y cerrando la marcha. Sobre todo el que lidera, pues ha de saber cómo mover un grupo tan numeroso con tiempo suficiente ante los obstáculos e incidencias del trayecto. Es bueno que otro adulto, con menos experiencia, le acompañe para que aprenda y en el futuro asuma también esa responsabilidad.

- El resto de adultos ha de ir muy bien repartido a lo largo del pelotón, teniendo en cuenta que, en cualquier momento, éste puede verse fragmentado (semáforos, pinchazos, etc.) y, por lo tanto, ese grupo de personas han de convertirse, de inmediato, en un "apéndice" independiente con autonomía y capacidad de decisión suficientes como para sentirse seguros hasta el reencuentro con el grueso del ejército pedaleador pacífico.

Aquí conviene que, previamente, se haya definido quién ocupa qué posición. Es más fácil si los coles, a pesar de circular juntos, van segregados entre sí, en orden, unos detrás de otros,  Ya habrá tiempo más tarde, cuando lleguemos al destino, de conocernos y socializar los unos con los otros. Los niños ya tienen asignada su pareja y toman como referencia a los compañeros y adultos que conocen. Además, de este modo cada colegio sabe el orden que ocupa en el mogollón que se va a formar. Cuanto menos caos generemos, mejor. Conviene que el colegio que va el último también tenga experiencia en bicicletadas, así tanto los que abren como cierran generan seguridad y confianza al resto.

- Es muy importante cuidar las incorporaciones a la calzada, cada vez que un colegio se suma, para que no se produzcan de modo caótico o peligroso. Tened los puntos de encuentro muy bien estudiados y definidos para que os podáis ir incorporando a la marcha con seguridad y calma.

- Una vez llegados al punto de destino, se ha de haber establecido previamente quiénes custodian, por turnos, las bicicletas, incluso a pesar de que todas estén candadas (lo cual suele no suele producirse). No olvidemos que se roban no sólo muchas bicicletas, sino también aquellos complementos que podamos tener en ellas (bombas, bidones...) Cuanto más próximas estén las bicicletas entre sí, mejor para los que van a vigilarlas.

- En función del lugar de visita, tenemos que tener previsto qué materiales se van a necesitar (en el caso de que sea un museo), qué grupos se van a formar (aquí está muy bien mezclar a los niños de diferentes coles), etc.
Por experiencia propia, toda visita a cualquier espacio cerrado (por lo general museo o sala de exposiciones) ha de estar muy bien organizada, con una ficha para rellenar, pues de lo contrario se va a armar la marimorena de niños corriendo de acá para allá y van a ver la exposición en tres segundos y medio. A partir de ese momento lo único que resta es discutir con ellos e intentar aplacar su innata necesidad de movimiento.

- El regreso a los centros educativos no ha de comportar, en principio, mayor problema que la pedaleada de ida, con la salvedad de que muchas familias, por lo general, han decidido marcharse antes por su cuenta, utilizando el transporte público (al ser fin de semana, el acceso es libre) y vais a ser menos gente. Más fácil. Pero, también, suele darse la circunstancia de que los regresos, al menos para nosotros, son siempre cuesta arriba. Hay que contar con ello para la hora de vuelta acordada con las familias que irán a buscar a los alumnos mayores (en nuestro caso, los de quinto y sexto pueden venir solos, con autorización) a la puerta del colegio.

Y un asunto para cerrar este texto que considero de gran importancia y que ha de comportar un consenso previo entre todos los adultos responsables de la actividad. Me refiero a la edad de los participantes. Es maravilloso contar con el mayor número de niños y familias en nuestras bicicletadas, pero en ocasiones los peques son demasiado peques y, aunque sean capaces de pedalear bien para su edad, no es lo más adecuado traerles a una bicicletada con niños que lo van a hacer mucho más rápido y fluido que ellos. Estamos refiriéndonos, claro, a los niños de infantil (algunos de los cuales han llegado a venir, incluso, con correpasillos en lugar de con bicicletas...) Nosotros, en el Zuloaga, hacemos bicicletadas sin apoyo de la policía, lo cual supone que no se van a producir cortes al tráfico controlados por personas con autoridad y vamos a gestionar, desde nuestros recursos, la marcha de tanta gente. Es cierto que muchos pezqueñines son increíblemente resistentes, pero se nos van quedando atrás y atrás (subiéndose a las aceras, retrasando al pelotón...) y generando una tensión extra a los adultos que acuden y, sobre todo, a los que organizan la bicicletada. Hay que pensar que, quizás, haya otras posibilidades más adecuadas (bicicletadas expresamente preparadas para ellos, planes B para hacerlas más sencillas: intermodalidad, bici hasta un punto y metro a partir de él, etc.)

Espero que esta reflexión os sirva y anime a organizar megabicicletadas y que estemos en contacto para seguir compartiendo experiencias y aprendiendo tod@s de y con tod@s.

Walter.